Algo que me llamo la atencion hoy es:

Mas allá de los argumentos de las corrientes ideológicas de cualquier índole que surjan motivadas por el odio, la indignación y la tristeza, en este momento el cuerpo de la humanidad en su conjunto está llorando la muerte de tantas personas, sobre todo de niños inocentes que como juguetes de los poderosos están siendo desgarrados de sus familias, arrancados de sus propias casas, cayendo prematuramente como hojas al suelo.

Esto se tiene que detener. Como ser humano y ciudadana del planeta me siento corresponsable de esto y de tantas otras atrocidades que ocurren en todas partes, incluso quizás a la vuelta de nuestras casas, aunque no nos enteremos.
Y en la búsqueda constante de una solución, arribo siempre al mismo punto: que debemos imbuirnos con valores espirituales universales, que son el eje vital de la humanidad y le dan sentido y marco de referencia.

Hoy ya no hay dolor humano que nos sea ajeno. Si pensamos en términos de la sociedad, el beneficio de la parte sólo se logra dentro del beneficio del conjunto. De acuerdo con este principio sistémico, debemos dirigir nuestras acciones a tareas que beneficien al conjunto, promoviendo valores y virtudes espirituales.

La educación de nuestros hijos debe reorientarse al fin de servir al conjunto. Nuestro trabajo debe ser pleno y un acto permanente de servicio.

Cada respiro tiene que tener un sentido, y el sentido es la construcción de valores universales, comunes a todo el género humano. Valores por supuesto que no dejan de lado la diversidad de las culturas, razas y naciones de todos los pueblos del mundo.

No se deben permitir más las atrocidades. Nuestra mente y corazón dicen que ya basta, nuestro espíritu está devastado.

Transformemos nuestras organizaciones en promotoras de esta nueva corriente, que a la vez es tan antigua como la propia humanidad, reivindicando los valores que nos consagran como seres humanos. Porque hoy, ser humano, exige ni más ni menos que la consciencia y aceptación sin reservas de la unidad de la humanidad, y la dedicación abnegada a su servicio.

Y es seguro que luego de esta agonía amanecerá la nueva luz que reavivará al cuerpo doliente de la humanidad.

Como dijo hace más de un siglo y medio Bahá´u´lláh: “…estas guerras devastadoras y luchas estériles pasarán, y la Más Grande Paz vendrá…”

Haleh Maniei
Coordinadora del Boletín Unid@s

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