Almafuerte dio cátedra de heavy metal en Misiones

Un fin de semana impresionante, una exclusiva con Ricardo Iorio, un sueño y un lujo para mí. Después verlos, doce años tras el último show. Cosas que me mantienen en la senda del periodismo. La verdad este año trajo cosas muy importantes, lujosas como la entrevista a Alejandro Dolina y ahora a Ricardo Iorio. Se puede, ser mejor siempre, siempre para adelante. Todo es para Mejor como dijo Iorio varias veces en nuestra charla.

Doce años sin pisar la tierra colorada, por eso cuando subieron al escenario, la multitud que colmó el club Atlético Posadas levantó polvareda con el pogo. Casi dos horas de puro metal nacional matizado con folclore para demostrar que el rock es en verdad la herramienta que usan Iorio y sus amigos para cantar sus verdades.

“Iorio es lo más grande del heavy nacional”, cantan las personas que se dieron cita en el estadio del club. Es que Iorio es el emblema de un género que nació con V8 y siguió con Hermética en el país. En ambas agrupaciones, Iorio marcó las bases del bajo y si bien hoy no toca más las cuatro cuerdas es quien lleva adelante Almafuerte, palabra impresa en camisetas donde abundan los colores de la bandera argentina y hasta la imagen del General Juan Domingo Perón. Almafuerte es auténticamente nacional y popular. Por eso aquí el metal es folclore nacional, carne asada, pan, agua y vino. Eso es Almafuerte, como dice la letra de Toro y Pampa.

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Almafuerte en Misiones

Un show, atípico para Misiones, arrancaba a las 19 horas, a las 17 abrieron las puertas del club. Cualquiera diría que los organizadores estaban locos, que nadie iba a ir a esas horas de la tarde. Pero los metaleros saben que las cosas buenas llegan pocas veces, por ello desde tempranas horas de la tarde en la zona aledaña al club se veían desfilar grupos de jóvenes de remeras negras, algunos jóvenes peinando canas.

Almafuerte es la banda más convocante del metal pesado de la actualidad, como dice Iorio “no somos baratos, hacemos lo que hacemos por mucha plata” y eso hace que traerlos sea una apuesta fuerte. Desde 24YMEDIA y EB Producciones lo saben e igual apostaron fuerte y la apuesta fue cubierta con creces. Unas tres mil personas se dieron cita en la capital misionera, desde toda la provincia, el Paraguay y las provincias de la región como ser Corrientes, Chaco y Formosa.

La primera banda en calentar la pista fue “Vórtice” que desde Puerto Libertad trajo media hora de poderoso metal, con covers y canciones propias. Destrucción, Voy a enloquecer, entre otros clásicos de V8 y Hermética hicieron cantar a todos y apurar la entrada de quienes esperaban en las esquinas. Una perla de los muchachos es su canción dedicada a los tareferos, los que realmente dan valor al oro verde de la provincia y muchas veces son olvidados o perimidos.

Luego subieron al escenario los muchachos de Steinkrug, que desde Asunción, Paraguay trajeron un set apretadísimo y muy destructivo de Rock n’ Roll. La perla de los muchachos fue cantar “Que sea rock” y luego cerrar con un par de canciones del nuevo disco. Invitaron a todos a participar del lanzamiento oficial de su nuevo material en Encarnación junto a Rata Blanca en dos semanas, una oportunidad que los rockeros misioneros seguro aprovecharan.

Pasadas las 20,40 horas subió al escenario la banda posadeña Solido Metal, que suena arrolladora, con un batero que ametralla sonidos desde el fondo para que el resto de la banda siga terriblemente al pie del cañón. Un set apretado que demostró que el metal también suena en la capital provincial.

La fría cerveza y algún que otro choripán amortiguaron la espera, mientras miraban de reojo al escenario en el que los plomos y asistentes ajustaban todos los detalles instrumentales, lumínicos y de sonido.

A las 22 horas comenzó la fiesta, todo el público con los cantitos pedía por Ricardo Iorio, el Tano Marciello, Bin Valencia y Beto Ceriotti. Se hicieron desear, pero valió la pena la espera.

Primero subieron Bin, el Tano y Beto, con los acordes iníciales de “Trillando la fina” comenzó la fiesta, un Ricardo Iorio muy locuaz arrancó sonrisas, durante 20 canciones el publico saltó, gritó, pogeó, sacudió las remeras, se subió a los hombros de algún amigo, puteó y pidió canciones.

La fiesta siguió con “Patria al hombro” desatando un pogo descomunal. Luego Iorio cometió una pifia el decir que seguían con la canción de los uruguayos de “Cuchilla Grande” Yo traigo la semilla, pero el Tano le dijo que faltaba una antes. Una canción infaltable “El visitante” que habla de un ex combatiente de Malvinas. Iorio dejó bien claro que el guitarrista Marcelo “El Tano” Marciello es un bastión inexorable de Almafuerte diciendo “muchos creen que yo mando acá, pero es él el director de orquesta”, sostuvo luego Iorio por el Tano, que puso sus dedos de pura velocidad al servicio de las melodías salvajes, nostálgicas y hasta con momentos de milonga en un solo a mitad del concierto.

Allí se vio que Almafuerte es una banda compacta, todos aportan, desde el Tano que se luce en la viola, a Beto Ceriotti que destaja esos bajos que va intercambiando y Bin desde el fondo se hace notar con un continuo ametrallar de sonidos. Como había anticipado Ricardo en la entrevista, suenan más compactos, afinados y mucho más poderosos.

Ruta 76, Triunfo y con Rumbo al abra los metaleros saltaron y agitaron, todo el campo era una fiesta, donde se impregnaba la tierra roja con el sudor y la cerveza. Vasos volando, remeras y banderas flameaban por doquier, metaleros y metaleras haciendo fiesta, con el patrón del Metal en Misiones.

Luego hubo un impasse donde el tano cazó la electroacústica para hacer un homenaje, que fue cantado por todo el público, dos canciones emblema de Hermética. Luego con Iorio cantando volvió Almafuerte.

Iorio recuerda la visita a sus amigos del Fortín Mbororé, al norte de Misiones, cuando fue picado por miles de mosquitos. “Yo no soy así, quedé así”, afirma para despejar dudas sobre su personalidad cuestionada por excéntrica. Con su peinado de mohicano, que usa hace mucho más tiempo de la moda que hoy ostentan los futbolistas, Iorio es en ocasiones público. Aplaude con locura los punteos del Tano y se pone al lado suyo para tocar un violín imaginario.

Mi Credo, Pensando en llegar, Caballo Negro fueron canciones más tranquilas, pero que fueron coreados por todos. Con Glifosateando Iorio crítico el herbicida y habló de la producción de alimentos y se acordó de todas las personas que viven de la producción como fue él, hijo de un verdulero.

Si me vez volver, La máquina de picar carne, Toro y Pampa y Almafuerte desataron el más brutal y salvaje pogo en el campo, canciones poderosas, la última recordando al poeta Palacios que grafican en canciones toda la ideología de esta banda “ultra nacional” como dice Ricardo.

Cerraron con “A vos amigo” la canción dedicada a Marcelo Tommy un incondicional de Ricardo, que desde siempre lo sigue a todas partes. No son una banda de rock, son una familia que gira por el país haciendo metal, el mejor del país.

“Es lindo ver que uno, siendo un hombre grande ya, puede vivir sus sueños”, dijo un emocionado Iorio, mientras los músicos cumplían con el ritual de regalar púas y palillos a los fanáticos. La banda abrazada reconoció el multitudinario acompañamiento y se retiró con la misión cumplida.

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