Chango Spasiuk: “Soy la suma de todas esas cosas que me rodeaban de chico”

Se llama Horacio Spasiuk, pero su nombre quedó casi olvidado, sepultado por el “Chango”, el sobrenombre con el que lo presentaban en los bailes populares cuando era un adolescente. Hoy el mundo lo conoce simplemente por El Chango, el músico más relevante de Misiones.

Unos días antes de su presentación en el cierre de Tecnópolis Federal en Posadas, el acordeonista y compositor vino a Misiones para visitar amigos y ponerse a tono.

En una visita a Economis, donde compartió unos mates y habló por más de una hora, expresó su visión sobre el universo del arte y dio detalles de su próxima presentación en Tecnópolis en lo que promete ser un cierre a toda orquesta. Literalmente. El próximo domingo entre las 22 y la medianoche, el Chango presentará un espectáculo con sus mejores temas acompañado por una selección de músicos de primera línea.

De negro, como acostumbra a vestir, con jeans ajustados y borceguíes al tono, el rubio desgreñado bien puede pasar por un rockero para un adolescente desprevenido. Pero cuando comienza a hablar de lo que lo nutre, se revela la fascinación por sus raíces culturales, que se extienden desde su Apóstoles natal hasta los rincones sobre el río Paraná, el Uruguay, el norte misionero o la planicie correntina. Hasta se permite bromear sobre el chamamé misionero, con el que chicanea a algunos correntinos defensores de la música de origen. A cada momento, queda claro, sin embargo, que no quiere saber nada con encasillarse en un estilo o una región musical. “No se puede hablar de música misionera y pensar que es el chamamé o el chotis o el balerao, porque el gringo del Alto Uruguay no escucha lo mismo que el del sur”, reflexiona.

“Cuando me invitaron a tocar en Tecnópolis dije: “Qué bueno!; hace dos años que no vengo al Festival del Litoral, pero no porque no me hayan invitado a tocar, sino porque hace dos años llovió esa noche y no pude tocar, después el año pasado justo me agarraron viajando por afuera y no pude venir. Entonces ahora, poder venir me da la posibilidad de desquitarme, de dar un concierto grande, distendido y tocar toda la música que pueda”.

Anticipó un show donde habrá un recorrido por toda su música, incluyendo canciones de su último disco, “Otras músicas”.

El disco lanzado el año pasado, es una recopilación de todas las canciones que fueron compuestas por el Chango en los últimos quince años para producciones cinematográficas.

“En este concierto del 15 no haré una presentación oficial del disco, pero no voy a perder la oportunidad de pasar también por ese repertorio”, anticipó el artista.

El repertorio estará conformado por temas clásicos y también por las canciones de su último disco titulado, en un ensamble de violín, chelo, percusión, guitarras y piano. Algunas de las canciones del concierto serán: Tarefero de mis pagos, Tierra colorada, entre otros.

Afirmó que esta presentación es “una forma de devolver todo el apoyo de los misioneros a mi trabajo”.

“Va a ser un concierto muy amplio, mostrando no solo la música tradicional a la que se me asocia, sino que podré mostrar otras texturas y otros tipos de músicas, diferentes al chamamé, que aún sigue siendo mi centro”, expresa. 

“Trato de correrme del cliché donde quedó atrapado el chamamé”

El artista explicó que Otras Músicas es un recorrido por piezas que creó para filmes, obras teatrales y proyectos documentales. En el CD editado por Sony se pueden encontrar desde un foxtrot (“Nazareno”) compuesto para el filme “Los Marziano” de Ana Katz, hasta una canción de cuna cantada por Lorena Astudillo (“Sueños de niñez”), pasando por versiones muy personales de clásicos como “Gloomy Sunday” o “Seguir viviendo sin tu amor” (inédita, grabada para un proyecto homenaje al Flaco Spinetta).

“Es como que me corro un poco del sonido por el que soy más conocido. Porque esos filmes necesitaban otro tipo de música y yo desde donde estoy parado traté de ponerme al servicio de esos otros proyectos. Entonces por momentos suenan canciones con otras construcciones sintéticas, donde hay otros instrumentos. Hay mucho piano por ejemplo”, explicó.

Este disco fue “un desafío creativo muy grande”, admite.

Él Chango es un músico de riesgo que bebe de sus tradiciones sin dejar que lo arrinconen: “No quería perder la oportunidad de compartir con la gente estos proyectos que fui desarrollando a lo largo de mi carrera. El abanico de mi mundo sonoro es cada vez más amplio. A la ‘Suite del Nordeste’, a mis proyectos sinfónicos de cámara, o a Tradición Chamamé, que es un espectáculo que vengo haciendo hace tiempo, se suman ahora estas ‘otras músicas’, que son para mí un espectro superador”.

Entre anécdotas sobre sus conciertos y viajes, el Chango explica que “con esto pude mostrar otra faceta alejada del chamamé”.

“Y fue un gusto compartirlas porque me gusta como suenan. Ahora disfruto mucho de tocar parte de ese repertorio en mis conciertos”.

El apostoleño explicó que “el desafío siempre es algo que a mí me mantiene despierto y activo. Y me reconforta de alguna manera que un director empiece a probar mi música en la edición de una película y que después me llame y me pregunte si me animo a componer para él. El desafío ha sido muy bello para mí, porque me ha hecho trabajar con otros instrumentos como el piano, que es poco habitual en mi música en vivo”.

“Dentro de mis posibilidades y mis limitaciones he intentado tratar de sincronizar la música dentro de un montón de situaciones que se dan en una película. Es un juego creativo muy interesante”.

“No solo disfruto, sino que he aprendido mucho. Es un viaje que pasa por un montón de texturas y que uno puede pasar por situaciones de celebración a introspección, de introspección a sonidos que te pueden conectar con la infancia, por momentos hay sonidos más regionales”.

“Tocar Otras Músicas, no significa dejar de tocar mi raíz”

Spasiuk explicó que este tapiz sonoro es parte de su mundo. Por ello, “tocar Otras Músicas, no significa dejar de tocar las de siempre, o tocar mi música de verdad, no significa dejar de tocar mi raíz. Sino que es un mundo sonoro que es más amplio y hay conciertos más distendidos donde puedo hacer ese repertorio”.

También habló sobre la tradición del Chamamé y plantó bandera: “Ni el chamamé tradicional ni el nuevo chamamé”.

Afirmó que “hay gente que ama el sonido tradicional y se siente pleno en ese lenguaje, pero hay otras personas que desde ese lenguaje busca ampliar los límites. Ninguno es mejor, ambos son legítimos y responden a las necesidades de las personas”.

Él se considera como un “músico de la tradición del chamamé, solamente que trato de correrme del cliché donde quedó atrapada esta música. La realidad es que es una música muy amplia, esperanzadora, potente, con infinitos rostros. De alguna manera yo trato de correrme todo lo que puedo de ese cliché y trato de crear nuevas sonoridades”.

“Particularmente lo que me lleva a generar sonidos tan diferentes como Polcas de Mi tierra a Chamamé Crudo, de Pinandy a Tierra Colorada en el Colón, es mi necesidad personal, mi propia búsqueda de la belleza, para encontrarme como compositor, para generar mi propio lenguaje y tratar de ser honesto con mis necesidades personales. Yo trato de ser fiel a esa búsqueda personal y de ser muy respetuoso a la hora de compartir esa búsqueda”.

Por eso trata de acomodar sus shows a los escenarios y espacios donde lo invitan a tocar. “En el Festival de la Música del litoral hay toda una historia que marca el sonido que debe presentarse al público”, explica.

Para el Chango siempre es mejor hablar de música popular y moverse en ella con honestidad.

Valoró que “haya espacios donde nos podamos expresar todos”, resaltando la importancia de poder tener en Misiones músicos como Moni Encina, los Hermanos Núñez, Joselo Schuap, los Hermanos Britez o Fabián Meza, porque lo importante “es que cada uno desde la música pueda expresar su punto de vista y pueda contar su historia”.

Sobre su relación con Ramón Ayala, comentó que “yo admiro mucho su poesía, pero esa idea de que él puede definir cuál es la identidad del misionero no la comparto”, explicó. “Él tiene su postura y yo la mía”.

Una anécdota lo pinta entero. “Una vez en Corrientes me preguntaron porque hacía chamamé si era misionero y mi respuesta fue porqué soy misionero es que hago chamamé y eso dejó perplejos a todos”.

Yo soy la suma de lo que me rodeaba de chico, en mi casa se escuchaba Miguel Ángel Monzón, muchos otros artistas del chamamé y de eso me nutrí siempre”, afirmó.

“La calidad de vida no se mide en cuantos teléfonos celulares o televisores hay en la casa”

El Chango Spasiuk pudo compartir con los chicos de las academias y orquestas el Iguazú en Concierto y afirmó que “es muy importante y se debe poner mucho énfasis ahí, en su relación con la música y los instrumentos. No hay que pensar en los niños van a estudiar un instrumento y el día de mañana van a ser músicos, sino que la disciplina de tocar un instrumento, mejora nuestra calidad de vida”.

Resaltó que “tocar un instrumento es mucho mejor que jugar con un I-Pad, o una computadora”.

“La disciplina de tocar un instrumento llevada a la escuela y al comportamiento social hace que podamos desarrollarnos mejor como personas”, argumenta.

En esa línea, valoró el trabajo de los CEMUS y de los Grillitos Sinfónicos porque les permite a los chicos estar en contacto con un piano, un violín u otro instrumento. Además, planteó que “toda música de transmisión oral que se aprende en las casas es muy bueno, las artes plásticas y cualquier cosa que pueda alimentar nuestro mundo emocional, nuestra sensibilidad, esto no es entretenimiento es otra cosa”.

Por eso afirmó que “hay que poner mucho esfuerzo en eso”.

También hay que apreciar a los “grandes músicos que hay en la provincia, como los Hermanos Núñez, que viven acá y los tenemos cerca. Hay que aprovecharlos y darles espacios para que puedan enseñar su experiencia a los demás. Si se puede lograr que artistas como ellos muestren lo que pasa en la música regional será muy bueno”.

Destacó que “lo que hay es muy bueno, pero aún falta mucho. Lo que hay es muy poco todavía, pero deberíamos acostumbrarnos a que haya mucho más. Como decía el pianista argentino, el Mono Villegas, “al pueblo argentino, pianos”. Deberíamos acostumbrarnos que en todos nuestros pueblos hubiera un piano de cola y alguien que haga música, Para que todos los fines de semana las familias puedan disfrutar en un centro cultural de Bach, Ramón Ayala, Luis Ángel Monzón, Blasito Martínez Riera, debemos acostumbrarnos a que eso sea lo más normal del mundo, no un acontecimiento”.

Para el Chango, “la calidad de vida pasa por ahí, por poder acceder ese tipo de impresiones. No un acontecimiento de una vez por año al recibir una super banda que llegue y que el resto del año los centros culturales estén vacíos de contenido”. Afirmó que “una vez por semana debemos ver qué pintan los artistas, qué poesías escriben. La tecnología nos permite acceder a mucha información, pero nos mantiene demasiado entretenidos y dispersos y no podemos ver que están produciendo en nuestra comunidad”.

Lo ideal sería salir un poco de la computadora y del televisor y acostumbrarnos a recibir nuevas impresiones. No solo en un festival, sino todas las semanas escuchar música en vivo. Porque uno no sabe qué puede pasar con tus hijos que al escuchar un piano puede decir que bueno eso quiero hacer yo. Es como una comida nueva que uno no probó y se incorpora a su menú, una propuesta artística nueva, algo que amplíe tu mundo, es algo fundamental”, afirmó.

No sé porque hoy se toma como calidad de vida tener más televisores dentro de la casa o tener un auto más”, se preguntó.

Misiones de punta a punta

El artista anticipó que este año además de seguir de gira por el país, buscará grabar un nuevo disco en estudio que saldría el año próximo.

Pero más allá de las presentaciones en vivo “este es un año de reflexión”.

Anuncia que quiere volver a recorrer Misiones de punta a punta. “No lo tomo como un reencuentro, porque uno se reencuentra con alguien del que se ha separado, y por más que no viva en Misiones, no me siento separado: ni de la provincia, ni de su cultura, ni de la gente, es un hecho circunstancial solamente, porque desarrollo mi trabajo desde otro lugar”.

Hace tiempo viene planificando y estructurando “una gira por Misiones”. Consideró que “es una deuda con la gente, soy muy conocido y valorado pero muy poca gente me ha visto en vivo, hay localidades donde no voy a tocar desde hace más de diez años y otras donde no toque nunca”.

La idea es armar un ciclo que lo lleve localidad por localidad. No solo para tocar, sino interactuar de forma didáctica durante el día y cerrar la visita por la noche con un show.

Afirmó que “es algo que quiero hacer y trabajó en cerrar la idea conceptual y organizar como llevarlo adelante”.

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