Charla con Darío Sztajnszrajber sobre como problematizar la realidad

“Este Gobierno está más pendiente en desarmar el programa anterior que en proponer algo nuevo”

Sentado en el looby del hotel, Darío Sztajnszrajber recibe a los periodistas siempre dispuesto a escuchar las preguntas, que muchas veces termina respondiendo con planteos que abren más preguntas que definiciones. Su búsqueda incansable de la reflexión sobre la esencia, las propiedades, las causas y los efectos de las cosas naturales, especialmente sobre el hombre, lleva a poner en cuestión casi cada palabra que pronuncia.

Descontracturado y con el oficio de saber manejar los lenguajes de los medios, el filósofo comienza fundamentando la importancia y el rol de la Filósofa en la actualidad. Recuerda que uno de los principales asesores del presidente Mauricio Macri es el filósofo Alejandro Rozitchner.

Explicó que la filosofía busca problematizar la realidad. Partiendo de allí, remarcó que la Escuela está en una constante crisis y esa crisis debe ser problematizada y puesta en cuestión.

Sztajnszrajber comentó que la escuela oscila entre la transgresión y la normalización. En ella los jóvenes socializan y a la vez buscan reafirmar su identidad. Afirmó que es necesaria la presencia de la Filosofía en la educación formal, aclarando que no debe pensarse en ella como materia, sino como contenido que puede darse en diferentes espacios curriculares.

Reconoció que es muy fuerte el prejuicio en cuanto a la Filosofía, como un “tiempo muerto, improductivo”. Pero consideró que las herramientas del pensamiento filosófico deben ser aprovechadas para “pensar la educación como un acto emancipatorio”.

Sobre el prejuicio existente, explicó que se basa en una visión muy tecnocrática de la educación. Como contraparte, recordó que muchas empresas recuperan las herramientas de la filosofía para mejorar el perfil profesional o los enfoques corporativos en la actualidad.

Al ser consultado sobre la posibilidad de una coexistencia de la Filosofía y la Religión, recordó que ambas proponen una “vocación por la pregunta” y consideró que pueden coexistir, porque buscan la perfección de la persona. Aclaró que hay filosofías que “son como un manual de instrucciones y eso no sirve”, al igual que los fundamentalismos religiosos.

Sobre el debate religioso y una creciente “islamofobia”, Sztajnszrajber aclaró que a “Occidente le cuesta convivir con el Islam”. Considerando que ahí los medios de comunicación juegan un rol muy importante al potenciar imaginarios sociales.

Explicó que actualmente “la esfera pública es la calle, la interacción de las personas y los medios”, y es allí donde se forman imaginarios sociales. Recordó que John Locke planteaba que “Occidente creó la democracia, pero para los demócratas” y que ahí radicaba una restricción para los otros.

Recordó que el Islam comparte la raíz religiosa con el Catolicismo y con el Judaísmo, que parten de un mismo libro y épocas históricas, pero el desconocimiento de Occidente del Islam es lo que dificulta su integración. Además recordó que “el Poder necesita construir sus enemigos” y a partir de eso se generan conflictos.

Rescató el rol del Papa Francisco al afirmar que “generó un retorno al Catolicismo” de un sector que se sentía expulsado de la religión por los sectores más conservadores de la Curia. “Francisco generó un re-enamoramiento del catolicismo”, aunque consideró que habrá que esperar a ver si la apertura propuesta por el actual Papa se mantiene en el tiempo.

Analizando estos hechos, consideró que “en épocas de crisis suelen haber dos grandes reacciones: Aferrarse a los fundamentalismos o la posibilidad de repensar esos fundamentos históricos, actualizarlos, abrirlos y reinventarlos. Es mucho más difícil reinventar una religión, que aferrarse a las raíces ortodoxas más ancestrales que te dan respuestas rápidas”. Consideró que “es más humanista rever los conceptos religiosos para la construcción de un mundo mejor”.

Este Gobierno tiene una visión de la retracción del Estado

Al ser consultado sobre las políticas públicas aplicadas por el actual Gobierno, remarcó que “siempre que se recorta, un Gobierno busca la justificación de ese recorte, en función de diferentes argumentos. El argumento más fuerte que este Gobierno establece, tiene que ver con el malgasto del presupuesto, eso se entronca dentro de toda una lógica. Porque el modelo que propicia este Gobierno es un modelo de cierta retracción del Estado sobre sí mismo, donde se piensa más la función pública en términos de una racionalidad económica que de una racionalidad política”.

Al analizar los recortes en educación e investigación, el filósofo consideró que más allá de casos particulares que pueden considerarse irregulares, “el Gobierno excedió esa estrategia y claramente se coloca detrás de un modelo que piensa que el Estado no debe promover la investigación científica. Creo que se trata de una pugna entre modelos, estamos los que creemos que el Estado es el que debe promover este tipo de políticas, porque entendemos que es la única garantía para que haya pluralidad, para que investigaciones que no tienen impacto directo en el mercado, puedan existir”.

Indicó que si solo se promueve la investigación basada en el Mercado, “probablemente se logra que el Mercado se expanda un poco más, pero dejas afuera a la mitad de los intereses públicos. El rol del Estado en un sociedad capitalista es de compensar las desigualdades y exclusiones que el Mercado genera”.

Por eso, sostuvo, “apostar por el Mercado no garantiza resultados positivos. Como se está viendo hoy, que el Gobierno apuesta a la visión de Mercado pero las inversiones no llegan, porque hay algo en esa apuesta de la autonomía de Mercado que no está funcionando”.

Sobre la gestión del gobierno nacional resaltó que “todavía hay mucho encono por el modelo anterior. A veces uno tiene la sensación de que están más pendientes en desarmar el programa anterior que en proponer algo nuevo. Entonces no se visualiza todavía cual es la propuesta”.

La Escuela debe garantizar calidad e inclusión

Para Sztajnszrajber pensar solo en calidad educativa “propone a la Escuela como una fábrica de gerentes”.

Indicó que no se debe tomar nunca un solo criterio para evaluar algo, remarcando que en todos los ámbitos eso es peligroso.

“Nunca alcanza un único criterio de evaluación para entender lo que es una política educativa, nunca alcanza un único criterio para nada. El problema es cuando uno toma un único criterio y lo establece como si fuese el único correcto y que modela todo” explicó.

Afirmó que “la Escuela y la Universidad deben generar alumnos de suma calidad, ahora la Escuela no solo es eso. Si fuese solo eso sería una fábrica de Gerentes, pero hay más en juego ahí. Estamos acostumbrados a pensar modelos excluyentes, que piensen que la Escuela debe garantizar calidad o inclusión. La Escuela debe garantizar inclusión y calidad”.

Consideró que muchas veces la política pone en escena las cuestiones más banales de la política educativa y no se discute a fondo el modelo educativo que necesita el país. “Es imposible que una nueva gestión barra la gestión anterior. Ninguna gestión es buena o mala en su totalidad”.

Aclaró que si bien se dan debates de fondo. “Hay otros intereses coyunturales que postergan esa cuestión de fondo, hay una agenda política que pone en segundo lugar las cuestiones de fondo”.

Consideró que también “la Escuela tiene que estar cuestionándose continuamente a sí misma, pensándose. Considerando las formas de dar clase, el diseño curricular, las planificaciones cotidianas”.

Reconoció que todo se reduce muchas veces a “una agenda que surge de las necesidades de la política diaria. Y de la fuerte necesidad de los medios de comunicación de subirse a esa agenda y potenciar esos conflictos, que van a la cáscara del problema”. Explicó que vende más una pelea entre un líder sindical con una gobernadora que un grupo de docentes re-pensando la educación.

No es que no se piense la educación, no sale en los diarios” afirmó.

“Los docentes pensamos la Escuela, se investiga mucho, se escribe mucho y claro que hay muchos fracasos. Pero no se muestra eso y lo que se potencia son las peleas más coyunturales como el salario docente. Que es un problema coyuntural, pero también estructural, porque habla a las claras del lugar que se pretende colocar al docente” consideró.

Recordó que “esta la idea de hacer del docente no un trabajador sino un sacerdocio. Se piensa que el docente debería pensar ese aspecto laboral por ese aspecto sacerdotal de la educación para con los alumnos”. Comentó que si se quiere imponer esta idea del sacerdocio docente “estaría bueno que tanto dinero que el Estado destina a la Iglesia se lo pueda destinar a los docentes”.

Aclaró que la lucha del docente por su salario, no significa la defensa de la “escuela tal como está”.

Indicó que “uno no sale de esos lugares de la grieta. Los docentes que reclaman por sus ingresos son los primeros que reconocen que la Escuela está en crisis”. Y comentó que “una jornada de debate sobre la crisis de la escuela de los docentes se presenta en los medios como otro día perdido”.

Todo lo que apunte a la democratización política suma

Al ser consultado sobre la política del país el filósofo remarcó que “todo lo que sume a la democratización política es importante”. Recordó que la historia democrática del país es joven.

Sobre el uso de las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO) indicó que es una herramienta democrática y está en los espacios políticos usarlos o no. Recordó que en 2015, las PASO fueron claves para elegir candidatos en muchas provincias.

“El caso más emblemático fue el de Buenos Aires, donde Julián Domínguez perdió las PASO frente a Anibal Fernández, y la posterior derrota del Kirchnerismo frente a la Alianza Cambiemos” ejemplificó.

“Parece que para estas elecciones se las deja de lado. En ese sentido constituyen en un recurso más que plantea la política. Que puede ser usado o no. Y esa es la política” dijo, recordando que a veces se usan candidatos testimoniales, o que son fuera de la política partidaria. “Ese es el juego de la política”.

Consideró que dentro de la propia política hay algunos que “se colocan como moralistas, cuestionando los desmadres de la misma política que son parte y eso a veces hace ruido”. Concluyo considerando que debe “así como hay que re-pensar la educación de raíz, hay que re-pensar de raíz la política, como hay que re-pensar de raíz el matrimonio, las instituciones deben ser pensadas de raíz independientemente de las cuestiones del día a día”.

Sobre la posición tomada por el peronismo para estas elecciones, remarcó que “el peronismo siempre resolvió sus internas de diferentes formas. No es la primera vez que se arma un frente por fuera del sello del PJ”. Y aclaró que lo mismo sucedió en la Alianza Cambiemos que en la Ciudad de Buenos Aires, no acepto ir a las PASO y “Martín Lousteau va por fuera del frente”.

Sobre el rol de la ex presidenta, indicó que “Cristina tiene mucha referencia y tiene mucho para dar. Pero los líderes con tanta referencia tienen que pensar muy bien sus pasos, porque a veces ganan presentándose o a veces quedándose afuera”. Pero explicó que en todos los espacios los referentes están pensando muy bien sus pasos como en una partida de ajedrez.

Además habló de la antipolítica y comentó que es un espacio que supo aprovechar la falta de representación de los partidos políticos para ganar espacios dentro del poder político.

“La alianza Cambiemos habla constantemente en contra de la política tradicional, pero usa todos los recursos de la política tradicional, con otro nombre, con nuevas tecnologías y otros lenguajes” describió.

Analizó que “la antipolítica es parte de la política. Es una propuesta que ha sabido muy bien aprovechar la crisis de representación de los partidos. Se ubica en un supuesto lugar fuera de la política, pero se presentan en frentes, ganan elecciones, con lo cual no están afuera”.

Afirmó que hay un dejo de hipocresía al decir “vótenme que no soy político”. Consideró que eso supone una “traición al contrato, porque a quien estás votando. Es algo disfuncional”.

Para él hay que volver a una “repolitización de lo cotidiano”. Para poder superar la política actual, parte del presupuesto feminista de que “lo personal es político”, porque “donde más se juega lo político es donde el poder decide/define o establece que no hay que hacer política”.

Explicó que “en la casa, en la escuela o donde desde los medios los supuestos antipolíticos dicen que no debe contaminarse de la política es donde debe haber política. Claro sin contaminar con la política partidaria”.

“La relación entre el hombre y la mujer dentro de la familia es una cuestión política. La relación entre el docente y los alumnos es política” resaltó. Planteó que debe lograrse ese debate en estos ámbitos y valoró las marchas de las mujeres y las movilizaciones en las redes, “ahí se ve algo diferente, por ahí establece lazos con la política tradicional, pero esta atravesada por otra voluntad. La política tradicional debe acompañar estas nuevas formas de política que son mucho más genuinas”.

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