Mitre, el padre del “relato” argentino

Bartolomé Mitre fue un político, historiador, militar, escritor, periodista e importante masón argentino, cuarto Presidente constitucional de la Nación (1862 a 1868) y antes gobernador de Buenos Aires (1861 a 1862). Mitre intentó, en su rol de historiador, construir un ‘relato’ que legitimara sus acciones y decisiones, logrando -y no sólo desde el diario La Nación- una notable influencia en el pensamiento de los mal llamados ‘liberales’.

Bartolomé Mitre nació el 26/06/1821 en Suipacha y Lavalle, centro de la Ciudad de Buenos Aires, hijo de Ambrosio Estanislao de la Concepción Mitre y Josefa Martínez Whetherton, quienes tuvieron 2 hijos más: Emilio y Federico.

Al poco tiempo de nacer, su familia se trasladó a Carmen de Patagones, la ciudad más austral de la Provincia de Buenos aires, dónde pasó su infancia.

Su padre trabajó como tesorero del fuerte en ese asentamiento. En aquel período Argentina y Brasil entraron en guerra, y la localidad patagónica fue base de operaciones de los corsarios con pabellón argentino, ya que la boca del estuario del Río de la Plata se encontraba bloqueada por una poderosa flota brasileña.

El 07/03/1827, los brasileros intentaron tomar por sorpresa Carmen de Patagones para destruir el fuerte, y destruir a los corsarios. Sin embargo, la reacción local fue vigorosa y lograron rechazar a los invasores. El episodio es conocido como Batalla de Carmen de Patagones. En aquel 1827, cuando terminó la guerra contra Brasil, los Mitre regresaron a Ciudad de Buenos Aires.

Ambrosio Estanislao imaginaba para su hijo un futuro de hacendado, y lo envió a vivir con Gervasio Ortiz de Rozas, hermano y opositor de Juan Manuel de Rosas, pero para desilusión y frustración de su padre, el dueño de la estancia lo devolvió al poco tiempo: a Bartolomé no se interesaba ninguna de las tareas de campo sino leer. “Le devuelvo a este caballerito que no sirve ni servirá para nada”, le hizo saber Gervasio a Ambrosio.

Ya con 17 años, su familia tuvo que exiliarse en Montevideo, temiendo a Rosas (el general Tomás de Iriarte informó sobre la presencia del joven Mitre en sus Memorias). Él inició su carrera militar en el arma de artillería (precisamente Iriarte era artillero), vinculándose al Partido Colorado y escribiendo en “El Iniciador” y “El Nacional” entre los años 1838 y 1839, cuando alcanzó el grado de alférez.

En 1842, como capitán bajo las órdenes del general José María Paz, participó en la campaña contra Rosas en Entre Ríos hasta que fueron derrotados en Arroyo Grande, y debió regresar a Montevideo.

En 1846 fue contratado para armar y organizar la artillería del Ejército boliviano. Al mando del Presidente, general José Ballivián, él fue declarado ‘Benemérito en grado heroico y eminente de la República’, pero luego del golpe de Estado contra Ballivián, Mitre fue expulsado de Bolivia.

Insistió con Bolivia pero fue deportado al Perú y de ahí deportado a Chile, dónde dejó su actividad militar, trabajando hasta 1851 como co-redactor de Juan Bautista Alberdi, director del periódico “El Comercio“. ¿Allí comenzaron las diferencias que Mitre expuso cuando fue Presidente impidiéndole a Alberdi regresar al país?

Luego, él volvió a Montevídeo donde se enteró del pronunciamiento de Justo José de Urquiza, y se incorporó al llamado Ejército Grande. Después de la victoria en Caseros, fundó en 1852 el periódico “Los Debates”, para enfrentar a Urquiza. Aquel año fue electo representante a la Legislatura.

Su diario fue cerrado y Mitre expulsado del país por su violento discurso contra el Acuerdo de San Nicolás. Pero Valentín Alsina fue elegido gobernador de Buenos Aires el 11/09/1852 y llamó a Mitre como ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores.

En 1855, él fue electo presidente de la Legislatura bonaerense y en 1859 fue general en jefe en la batalla de Cepeda, que perdió ante Urquiza. Pero un año más tarde, el 03/05/1860 fue gobernador de Buenos Aires, hasta el 12/10/1862.

En 1861, con el fusilamiento de Antonino Aberastain, en San Juan, cortó el suministro mensual de dinero que Buenos Aires le pagaba a la Nación. Su objetivo fue asfixiar las finanzas de Santiago Derqui, quien era el 2do. Presidente de la Confederación. Así logró, además, forzar una revancha contra Urquiza, en la batalla de Pavón, en la que Urquiza tuvo un comportamiento lamentable, y que resultó en la posterior renuncia de Derqui. El 12/12/1861, con un gobierno totalmente colapsado, Mitre lo tomó de facto como gobernador de Buenos Aires encargado del Ejecutivo Nacional. Fue designado Presidente para el período 1862-1868.

Evaluándolo en términos históricos, el rol de Mitre fue muy parecido al de Eduardo Duhalde en 2001/2002: una profecía autocumplida, derrocamiento incluido del Presidente constitucional, que formalmente renunció, dejando el Ejecutivo a la deriva, listo para que asumiera el gobernador bonaerense (en el caso de Mitre) o el senador nacional por Buenos Aires (en el caso de Duhalde).

En el caso de Mitre le fue mejor porque luego logró legitimarse para un mandato completo, mientras que Duhalde sólo fue interino.

El 28/10/1864 es proclamado Gran Protector y Conservador de la Orden Masónica de la República Argentina, y el 09/06/1865 fue proclamado Gran Comendador de Honor del Supremo Consejo grado 33° para la República Argentina.

La Presidencia de Mitre es recordada por la participación argentina en la innecesaria y sangrienta Guerra de la Triple Alianza, que comenzó en 1865. Nunca hubo honor en el ingreso argentino a aquel conflicto, y menos en sus batallas. Probablemente por eso Mitre tuvo que escribir tanta historia más tarde que le encontrara un rol apropiado en la coyuntura argentina.

Pero no pudo impedir el ascenso al poder de Domingo Faustino Sarmiento, aunque logró una banca de senador nacional para unirse a la oposición a Sarmiento, quien sin embargo lo envió a Brasil como mediador para resolver los problemas resultantes de la guerra con el Paraguay, la guerra que se inventó Mitre para satisfacer el encono del Imperio británico contra la industria siderúrgica que desarrollaba el mariscal Francisco Solano López.

En 1869 compró el diario La Nación Argentina, fundado por José María Gutiérrez en 1862, y lo convirtió en La Nación, desde el 04/01/1870.

En 1873, Mitre intentó volver a la Presidencia pero lo derrotó Nicolás Avellaneda.

Mitre lo acusó de fraude, e intentó una revolución, que fracasó en septiembre de 1874. Entonces, él fue sometido a un consejo de guerra, que pidió su pena de muerte, pero luego fue conmutada por el destierro y la separación del ejército. Julio Argentino Roca ya era el hombre fuerte del Partido Autonomista Nacional y de la política argentina.

El paso siguiente de Mitre fue intentar organizar la Unión Cívica, junto a Leandro Nicéforo Alem.

Pero las negociaciones posteriores entre Julio Argentino Roca y Bartolomé Mitre, luego de la renuncia de Miguel Ángel Juárez Celman y la asunción de Carlos Pellegrini como consecuencia de la Revolución del ’90, fueron vistas por Alem como una traición. No se equivocó: Mitre lo consideraba carne de cañón, y con Roca acordaron que Luis Sáenz Peña fuese Presidente, y que Pellegrini pusiera bajo arresto a los de Alem. Esto condujo a la ruptura de la Unión Cívica en dos nuevos partidos: la Unión Cívica Nacional, encabezada por Mitre, y la Unión Cívica Radical, encabezada por Alem.

De todos modos, en 1901, al cumplir 80 años fue objeto de grandes homenajes impulsados por su diario La Nación.

Falleció a los 84 años, el 19/01/1906, en una casa que le regalaron sus amigos y colaboradores.

Antes, en 1887 escribió su obra ‘Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana’, en el marco de sus polémicas con Vicente Fidel López y Dalmacio Vélez Sarsfield.

Lo que se hallaba en discusión era el papel jugado por las provincias en la gesta revolucionaria y, por añadidura, el rol de las mismas en la definición del sentido de la Nación.

López, a diferencia de Vélez Sarsfield, no estaba dispuesto a ceder en ningún momento a Mitre el lugar del historiador en la contienda intelectual.

Fue una polémica como un enfrentamiento entre una historia filosófica o “hipotética” -según lo prefiere Mitre-, frente a una historia que no daba un paso sin el aval de los documentos.

Mitre es el redactor del 1er. ‘relato’ de los acontecimientos que tuvo la Argentina.

Pero compite con el otro ‘relato’ que intenta López, desde La Revista del Río de la Plata, junto a Juan María Gutiérrez y Andrés Lamas; y luego con sus 10 tomos de Historia de la República, o bien ya en el poder junto a su discípulo Carlos Pellegrini.

López reconstruyó, vía la historia, su imagen pública tan cercana en el pasado a Urquiza, de tan triste recuerdo con su silencio durante la Guerra del Paraguay.

Y también Mitre reconstruyó, vía la historia, su imagen pública cargada de complicaciones.

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