A 48 años del asesinato de Vandor

“En la política no se puede herir, hay que matar” 

Después de Justo José de Urquiza, el entrerriano que más influyó en la política argentina fue Augusto Timoteo Vandor, más que Francisco Ramírez. Vandor nació el 26/02/1923 en Bovril (localidad que hoy día tiene menos de 10.000 habitantes), luego de trabajar en una estación de servicio y una barraca, antes de los 18 ya estaba en la Escuela de Mecánica de la Armada, donde egresó como suboficial maquinista. Pero a los 24 se hartó de la carrera militar y con rango de cabo primero, se privatizó. Había nacido ‘el Lobo’.

“Siendo las 11.36 del 30 de junio de 1969, el Comando ‘Héroe de la Resistencia Domingo Blajaquis’ del Ejército Nacional Revolucionario, que ocupó el local de la UOM, sito en la calle La Rioja 1945, cumpliendo el ‘Operativo Judas’, procedió al ajusticiamiento del traidor Augusto Timoteo Vandor, complementando la acción con la voladura parcial del edificio. Para los Judas no habrá perdón. Elijan libremente todos los dirigentes sindicales su destino. Viva la Patria”.
Ejército Nacional Revolucionario,
(un sello creado para confundir a los investigadores)
el 11/02/1971 acerca de lo sucedido el 30/06/1969.

 

“El enemigo principal es Vandor y su trenza. Pues a ellos hay que darles con todo y a la cabeza, sin tregua ni cartel. En política no se puede herir, hay que matar porque un tipo con una pata rota hay que ver el daño que puede hac er … Si es preciso que yo expulse a Vandor por una resolución del Comando Superior, lo haría sin titubear, pero es siempre mejor que tratándose de un dirigente sindical sean los organismos los que lo ejecuten. Si fuera un dirigente político no tenga la menor duda que yo ya lo habría liquidado”.
Carta de Juan Domingo Perón a José Alonso (1966).

“Esa mañana de marzo de 1966, Augusto miró fijamente el ejemplar de la revista ‘Primera Plana’. ‘Vandor o Perón’ gritaban unas letras gigantescas. El perfil de los dos hombres enfrentados simbolizaba quizá la división más importante del movimiento justicialista. En esa época la opinión pública estaba pendiente de la lucha sorda que se había establecido entre el líder exiliado y el máximo dirigente de Unión Obrera Metalúrgica: Augusto Timoteo Vandor”.
Viviana Gorbato,
“Vandor o Perón”,
Publicado en “Tiempo de Ideas” (1991).

 

A sus 27 años, Augusto Timoteo Vandor se involucró en la actividad sindical en la fábrica de Philips, en el barrio porteño Saavedra. Vandor exhibió una gran capacidad para negociar, una capacidad infrecuente en aquel gremialismo, y en apenas 4 años ya se había convirtido en secre tario general de la filial más importante de la Unión Obrera Metalúrgica.

En 1954, durante el 2do. gobierno de Juan Domingo Perón, estuvo a la cabeza de una huelga en reclamo de mejoras salariales.

En 1955, él ya tenía un nombre en la actividad sindical. La Revolución Libertadora le aplicó 6 meses de prisión y Philips lo despidió.

Todo cambiaría para 1958, con Arturo Frondizi en la Presidencia de la Nación y la sanción de la Ley Nº14.250, que, tal como había acordado Rogelio Frigerio y Juan Perón, permitió el retorno de los sindicatos. Al poco tiempo, Vandor ya era el jefe de la UOM y era uno de los más influyente de la Confederación General del Trabajo.

Cuando Frondizi tuvo que aplicar el plan de ajuste, acordado con el Fondo Monetario Internacional, la UOM sostuv o el paro por más de un mes, paralizando uno de los sectores más dinámicos de la economía.

Perón podía exhibir que el sindicalismo peronista podía poner en jaque a Frondizi. Pero ¿quién le había dicho a Perón que Vandor lo hacía por él?

Sin muchas opciones viables, Frondizi tuvo que negociar con Vandor, y se logró un acuerdo: aumento salarial a cambio de cambio del contrato de trabajo que incorporó el concepto de productividad. Sin duda que Vandor estaba adelantado en su tiempo en ese enfoque pero quedó instalado que él había obtenido un beneficio personal en la negociación, y ese rumor lo sentenció, tal como revelaría más tarde Perón.

Él reveló que en abril de 1969 había mandado a llamar a Vandor y le había advertido que lo iban a matar.

De acuerdo al relato de Perón: “Yo le dije: a usted lo matan; se ha metido en un lío que a usted lo van a matar. Lo mataban unos o lo matan otros, porque él había aceptado dinero de la embajada americana y creía que se los iba a fumar a los de la CIA. ¡Hágame el favor! Le dije: ‘Ahora usted está entre la espada y la pared: si usted le falla al Movimiento, el Movimiento lo mata; y si usted le falla a la CIA, la CIA lo mata’. Me acuerdo que lloró. Le dije: ‘Usted no es tan habilidoso como se cree, no sea idiota, en esto no hay habilidad, hay honorabilidad, que no es lo mismo’”.

¿Una anécdota cierta o parte del mito que Perón se encargaba de recrear a diario?

En cualquier caso, Perón no quería asumir responsabilidad alguna por el asesinato de Vandor, un dirigente q ue tampoco era de fiar: tiraba y soltaba, según su conveniencia y no la de Perón, con mucha ambigüedad y una estudiada imprecisión que era muy precisa.

Para el Movimiento, tal como decía Perón para no referirse a él mismo, Vandor fue un traidor, impulsor del “Operativo Retorno”: en 1964 cúando el exiliado general intentaba regresar a la Argentina, su avión fue detenido en Río de Janeiro (Brasil), y enviado de regreso a Madrid. La estrategia del ‘Lobo’ era disputarle el liderazgo del peronismo al fundador del Movimiento: “peronismo sin Perón”.

Estaban cabeza a cabeza, ambos con muchísimo poder. En 1966 la CGT se dividió en 2: los que estaban con Vandor y los que estaban junto a Perón.

En 1965, el enterriano rompió con el peronismo, y presentó listas separadas de las del General, quien desde Ma drid, envió a María Estela Martínez de Perón y José López Rega, a enfrentarlo. Fue una derrota para ambos pero más para Vandor.

Más tarde, él apoyó el golpe de Estado que hizo presidente al general Juan Carlos Onganía, contribuyendo a desestabilizar al presidente Arturo Illia con su “plan de lucha” durante el cual se llevó a cabo la ocupación de más de 10.000 establecimientos fabriles.

La llamada “Revolución Argentina” le concedió el beneficio de las obras sociales, que fue un antes y un después en la historia gremial. Pero Onganía y Adalbert Krieger Vasena no lograron prosperar en su proyecto. El Cordobazo de 1969 fue terrible para ambos.

El Lobo’ ya sabía que lo intentaban matar. En 2 ocasiones se había enterado a tiempo y había “arreglado”con los ejecutores. Y 1 vez se había salvado de un atentado en San Isidro.

“En la política no se puede herir, hay que matar”: con esas palabras Perón se dirigió a José Alonso, hablando sobre Vandor.

Semejante filosofía marcó el “Operativo Judas”, aquel 30/06/1969 a las 11:36, cuando los terroristas terminaron con la vida de Vandor y los problemas que le causaba a Perón. El crimen ocurrió en la oficina del ‘Lobo’, en la sede de la UOM de la calle La Rioja 1945. Luego de su muerte se hizo estallar una bomba que destruyó la sede.

Aquella tarde se decretó el estado de sitio y el gobierno de Onganía aprovechó para intervenir la mayoría de los gremios. También ocurrieron detencion es de militantes opositores y dirigentes obreros.

Muchos han apuntado al grupo “Descamisados”, de Dardo Cabo, que luego se uniría a los Montoneros, como el responsable del atentado. Años más tarde otros le atribuyeron el asesinato a miembros de la CGT aunque sin precisiones.

“A Antonio Cafiero, peronista de la primera hora, Vandor lo llamaba ‘Cafierito’ y su erudición estaba siempre puesta al servicio del gremio metalúrgico. En la vereda de enfrente del vandorismo, empezarían a descollar, entre otros, un joven con aire místico llamado Raimundo Ongaro, futuro titular de la CGT de los Argentinos, máxima expresión del así llamado gremialismo revolucionario”, escribió la ya fallecida Viviana Gorbato.

“Un periodista y escritor, Rodolfo Walsh, se convertiría en uno de los más encarnizados enemigos de Vandor dejando para la historia un memorable aunque siniestro retrato del líder sindical (‘Quien mató a Rosendo’). Un ex militante nazi, Guillermo Patricio Kelly, se entretenía por aquella época atormentando al líder metalúrgico con bombas de estruendo y petardos. También se destacaban dos supercombativos dirigentes de base: Julio Isabelino Guillán y Roberto García, futuros puntales del menemismo en su primera etapa”,agregó Gorbato.

Sin embargo, la contradicción Vandor o Perón era bastante más que un duelo de egos. “Dentro de una misma concepción organicista y antidemocrática, el líder metalúrgico defendía el predominio de una corporación, la sindical, a la cual Perón había controlado durante sus dos primeros gobiernos a pesar de sus grandilocuencias retóricas a favor de los descamisados. La historia de Vandor remite a otra época en la cual se podía soñar con un proyecto sindical hegemónico”, añadió Gorbato.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Periodismo y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s