El día cuando nacieron los ’90

La sociedad argentina tiene problemas importantes por resolver con los años ’90 y con Carlos Menem. Los críticos son verborrágicos, no siempre sólidos en sus argumentos, pero sonoros. Los defensores son vergonzantes y prefieren no manifestarse. La cuestión central es la supuesta corrupción de aquella Administración que, sin embargo, consiguió volúmenes de inversión directa que nunca más obtuvo la Argentina, modernización de infraestructura que nunca más sucedió en el país, creación de empleo privado como nunca más registró la Argentina, el ingreso al G20 y el statu-quo de socio extraOTAN. Grandes problemas que Menem subestimó erradamente fue fundamentar adecuadamente su preferencia geoestratégica por USA, consolidar vía una política cultural los cambios económicos, no realizar ni una reforma judicial ni una reforma política y, en especial, no ofrecer una contención eficiente de educación pública, salud pública y asistencia social a los argentinos que decían añorar el Estado grandilocuente anterior. De todos modos, el 08/07/1989 nacieron los ’90.

Carlos Menem asumió la Presidencia de la Nación el 08/07/1989. Julio es un mes muy propicio para Menem: desde su nacimiento al flamante fallo que lo habilita a renovar su banca de senador nacional.

En aquella ocasión, llegó a la Casa Rosada por la entrega anticipada del gobierno que hizo su antecesor, Raúl Alfonsín. Mucho conoce de todos esos sucesos Héctor Magnetto, el líder de Grupo Clarín, quien estuvo en La Rioja en forma permanente junto a Menem por aquellas horas, anticipando un vínculo que le resultó harto provechoso para Clarín y que volvió inexplicable la posterior construcción del antimenemismo.

Algo similar hizo Magnetto más tarde con los Kirchner, lo que debería llevar a alguna reflexión a Mauricio Macri en el presente.

Deberá recordarse que el 08/07/1995 Menem asumió su 2do. mandato presidenci al, luego de derrotar el 14/05/1995 en 1ra vuelta a la fórmula presidencial que había promocionado Magnetto: José Octavio Bordón y Carlos Alberto Álvarez.

Pero es mejor regresar a 1989: Menem asumió la presidencia con una pesadísima herencia que dejó Raúl Alfonsín. Había una economía en crisis, hiperinflación y un reclamo creciente de militares ‘carapintadas’ por los juicios contra su participación en la represión de las organizaciones terroristas Montoneros y ERP durante los años ’70, procedimientos en los cuales cometieron excesos.

Si bien Menem no acertó inicialmente en la macroeconomía, sí acertó en 4 grandes políticas en las que avanzó con una audacia notable:

> Se relacionó con USA, adhiriendo al Consenso de Washington, cuando aún no se había derrumbado el Muro de Berlín, lo que sucedió más tarde y encontró a la Argentina bien ubicada. El canciller era Domingo Cavallo y el embajador en Wash ington DC era Guido Di Tella;

> Decidió no colisionar con el Reino Unido por el conflicto sobre Malvinas, algo que a su vez garantizó no sólo el apoyo inversor de la Unión Europea sino incrementó la cercanía con USA;

> Demostró que podía exigirle al peronismo un cambio importante, imponiéndole no sólo la (fallida) alianza con Bunge y Born sino con Álvaro Alsogaray y su UCeDé, y luego diversos grupos empresarios comenzando por los Macri; y

> En ese contexto concretó las leyes de Emergencia Económica y Social, y de Reforma del Estado, para la privatización de empresas e infraestructura obsoleta. El equipo que comandó la tarea fueron los principales especialistas en Derecho Administrativo que tenía/ti ene la Argentina, y esto garantizó superar una cantidad de obstáculos de la legislación vigente hasta entonces.

Una obviedad que todo eso no coincidía con la banalidad que practicaba Menem en su intimidad: desde Emir Yoma a las noches de póker en la Quinta de Olivos. Pero no puede dejarse de recordar que al asumir Menem el gobierno, los valores de desocupación y subocupación habían alcanzado picos históricos (8,1 y 8,6% de la población económicamente activa, respectivamente). La difusión de las estadísticas por la Secretaría de Inteligencia de Estado provocó una aguda crisis entre Menem y Alfonsín, quien había garantizado, como parte de los acuerdos de transferencia anticipada, la aprobación legislativa de los proyectos de Menem, ya que los legisladores del PJ no podían asumir hasta diciembre de 1989.

De todos modos, nada impidió que años más tarde Alfonsín le concediera a Menem el Pacto de Olivos, que permitió la reforma constitucional de 1994 y el 2do. mandato presidencial de 1995.

Por supuesto que ocurrieron graves problemas más tarde en la Administración Menem, comenzando por el atraso cambiario en un escenario de déficit fiscal permanente. Pero esa es otra historia. El 08/07/1989 comenzaron los años ’90, período con el cual la Argentina tiene cuentas pendientes al menos para debatir con profundidad qué hizo bien y qué hizo mal.

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